APRENDIENDO A VOTAR

A menos de dos meses de las elecciones generales muchos de nosotros tenemos claro que no queremos que nos gobiernen ni PP ni PSOE. ¿Pero qué opciones tenemos? ¿ Abstenernos, votar nulo, en blanco o a partidos?. Vamos a intentar explicar cuáles son las alternativas que tenemos para evitar la victoria de uno de los dos partidos mayoritarios del país.

ABSTENCIÓN:

Si te abstienes tu voto no cuenta, ni para bien, ni para mal. Resta 1 al número total de votantes así que en vez de ser, por ejemplo 100 votos, serán 99  los votos a tener en cuenta.

VOTO NULO:

A efectos prácticos es lo mismo que la abstención.

VOTO EN BLANCO:

Consiste en introducir un sobre vacío en la urna. Es un voto válido, aumenta el número total de votos emitidos.  como en el sistema español se necesita un mínimo del 3% para que por la ley D’Hont se adjudique algún escaño, resulta que al aumentar el número de votos los partidos necesitan más votos para llegar a ese 3%. Por ejemplo si hay 100 votos válidos no en blanco se necesitan 3 votos para que tu partido cuente, pero si hay 200 votos y  100 de ellos son en blanco necesitas 6 para poder contar, por tanto este voto favorece a los partidos mayoritarios.

PARTIDOS MINORITARIOS:

¿Cuántas veces hemos oído que votar a un partido minoritario favorece a los mayoritarios?  Sencillamente, esto puede ser así o no dependiendo de nuestra actitud como ciudadanos. Si hay muchos  partidos minoritarios pero los votos se concentran en unos pocos de estos partidos y la concentración de votos es por provincia perjudica a los partidos mayoritarios que tienen menos escaños. Y da posibilidad de representación a los minoritarios. Por ejemplo: si 100.000 votan al Partido A en Sevilla ese partido obtiene una buena representación, pero si 100.000 personas votan al partido A en España es posible que se quede sin representación.

Pero ojo, si hay muchos partidos minoritarios aunque sea con muchos votos, se quedan todos sin escaños, porque individualmente ninguno tiene suficientes votos, y los escaños van a los partidos mayoritarios.

Ante la duda, es mejor votar a un partido minoritario que tenga posibilidades de tener como mínimo un escaño.

Como hacer afirmaciones sin una demostración de lo que se cuenta puede traer suspicacias, expliquemos todo lo anterior.

 ¿Cómo está representada la población española?

Un voto en Madrid no vale lo mismo que un voto en Valencia, por ejemplo. En nuestro sistema electoral se establece una correlación entre cantidad de población y número de escaños (representatividad). Este reparto está regulado por la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General (http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/lo5-1985.html). Tomemos de referencia la ley citada anteriormente:

1. El Congreso está formado por 350 Diputados.

2. A cada provincia le corresponde un mínimo inicial de dos Diputados. Las poblaciones de Ceuta y Melilla están representadas cada una de ellas por un Diputado. España está representada por 350 diputados de los cuales de forma directa se asignan 2 a cada provincia a excepción de Ceuta y Melilla que tienen 1, con lo que tenemos 102 diputados directos (350-102=248).

3. Los doscientos cuarenta y ocho Diputados restantes se distribuyen entre las provincias en proporción a su población, conforme al siguiente procedimiento:

      a.Se obtiene una cuota de reparto resultante de dividir por doscientos cuarenta y ocho la cifra total de la población de derecho de las provincias peninsulares e insulares .

Lo primero a tener en cuenta es que debemos tomar como referencia la población de derecho que no es igual al censo http://www.elecciones.mir.es/locales2011/almacen/pdf/comparativapc.pdf. Veamos por cada diputado cuántos ciudadanos están representados. Como podéis ver en la tabla 1 que está mas abajo, dividimos los 46.864.418 votantes entre los 248 diputados y nos resulta que cada 188.969  votos es un diputado.

      b.Se adjudican a cada provincia tantos Diputados como resulten, en números enteros, de dividir la población de derecho provincial por la cuota de reparto.

El siguiente paso es hacer proporcional la cantidad de diputados con la cantidad de población de las provincias. Cojamos de ejemplo la provincia de Madrid que tiene 6.458.684. Sabemos que cada diputado representa 188.969 ciudadanos, así que sólo tenemos que dividir estas dos cifras y sabremos cuantos diputados corresponden a Madrid. Resultan 34,18 diputados (que es lo mismo que escaños). Cogemos el número entero, así que a los 34 obtenidos le sumamos los 2 directos y tenemos que la población de Madrid está representada por 36 diputados.

      c.Los Diputados restantes se distribuyen asignando uno a cada una de las provincias cuyo cociente, obtenido conforme al apartado anterior, tenga una fracción decimal mayor.

La operación que hemos realizado para Madrid, se hace con el resto de provincias y asignamos los diputados según el número entero que resulte. Si volvemos a mirar la tabla 1 veremos que tenemos los 102 diputados directos  mas los 222 que nos han salido del cálculo anterior. Hasta los 350 nos faltan por asignar 26 diputados. Para repartirlos vamos a tener en cuenta la parte decimal. Entre Málaga 8,52 y Jaén 3,55 se lleva el diputado Jaén, puesto que está mas cerca de 4 que Málaga de 9. Así que Jaén tendrá los 2 diputados directos, los 3 conseguidos en el cálculo, más este último que consigue de los 26 no asignados por lo tanto tendrá 6 diputados en el congreso ( por orden de mas decimales a menos se asignan los 26).

4. El Decreto de convocatoria debe especificar el número de Diputados a elegir en cada circunscripción, de acuerdo con lo dispuesto en este artículo.

Así que según ley este año en el Real Decreto 1329/2011, de 26 de septiembre, de disolución del Congreso de los Diputados y del Senado y de convocatoria de elecciones ( http://www.boe.es/boe/dias/2011/09/27/pdfs/BOE-A-2011-15160.pdf) se fijan los diputados para estas elecciones. Realicemos los cálculos en el siguiente cuadro para que todos podamos entender el funcionamiento de la asignación:

Reparto-escaños1

Se podría pensar que es una regla de tres simple, en la que los escaños son directamente proporcionales a la población. Pero de una forma sencilla podemos comprobar que esto no es así, retomemos Madrid con su población de derecho y comparemos con Valencia.

Valencia_Madrid5

Por tanto, en principio, una provincia con mayor población de derecho está peor representada ya que se necesitan mas votos para un mismo escaño. Pero esto ocurre cuando en la provincia el voto está repartido entre todos los partidos. No sólo cuenta el número de escaños al que tiene derecho cada provincia, sino de la eficiencia del voto en cada provincia.

¿Pero que ocurre si una provincia vota mayoritariamente a un mismo partido? ¿Y si esa provincia además es una provincia con una gran población de derecho? ¿Y si existe un partido nacionalista? Pues pasa, que se demuestra la poca representatividad de este sistema.

Los votos que valen para aplicar la Ley D’hont son los conseguidos en las provincias. Por tanto para los partidos es mejor que les voten en Madrid que optan a 36 escaños que no en Jaén que optan a 6. Por eso se da que haya partidos que a nivel estatal tienen muchísimos más votos que otros partidos y sin embargo en el Congreso tienen menos diputados.

Antes de mostraros esto con datos reales cogidos del Ministerio del Interior. Expliquemos de una forma muy breve como convertimos los votos en escaños. Ya tenemos claro de donde salen los escaños, sabemos que no todas las provincias tienen los mismos representantes y que es importante agrupar los votos por provincias sobretodo en aquellas con mayor población. Suponemos que habreís intuido ya que a algunos partidos nacionalistas esto les favorece. Si Andalucia o Catalunya, grandes en población votaran en mayoría a un mismo partido nacionalista conseguirían representación en el Congreso, aún no siendo una votación mayoritaría a nivel estatal.

Retomemos el hilo. Hecho el recuento de las votaciones se ordenan los partidos de más a menos votados. Después se aplica la barrera del 3% y aquellas formaciones políticas que no lleguen al tope de votos se quedan fuera del reparto de escaños, por eso el voto en blanco, que es un voto válido que aumenta el número total de votos emitidos y por tanto el nº de votos que necesitan los partidos para obtener representación, afecta directamente a esta parte del proceso. Esto justifica sobradamente la afirmación de que este sistema perjudica a los partidos minoritarios, ya que en la repartición se eliminan todos los partidos que no han conseguido un 3% de los votos en la provincia y, por tanto, mas escaños hay para repartir entre los que queden, lo que evidentemente hace que se llevan una tajada más grande los partidos con más votos.

Una vez hecho el corte en el 3%, se divide el número total de votos recibidos por partido “V”, entre “N” que representa cada uno de los números enteros de 1 hasta el número de cargos electos de la circunscripción objeto de escrutinio (hasta 5 escaños en nuestro caso).

LEY-HONT2

Ya sabemos como funciona nuestro sistema electoral y sabemos de los defectos del mismo. Si a esto sumamos que por ley la abstención y el voto nulo no cuentan, tendremos que toda aquella población que no vota simplemente está dejando la elección a los que si votan.

Si votas en blanco debes tener muy claro que por ley es un voto útil, por lo que aumentas el total de votos final sin asignación directa a un partido,  aumenta así directamente el total de votos que servirá de umbral del 3% y dejará fuera del reparto de escaños a los partidos minoritarios. A los partidos mayoritarios apenas les afecta puesto que superan ese 3%, a diferencia de los minoritarios que necesitan más votos.