La hora de las decisiones o que se vayan todos

Carlos Martínez García – ATTAC Andalucía.

Lo más difícil es optar, decidirse, mancharse como diría el poeta Celaya y cantara el gran Paco Ibáñez.

Hemos sido capaces, entre todas las personas hartas, de lanzar, convocar desde la red y las redes movilizaciones, reivindicaciones sociales y políticas, así como crear y/o difundir un discurso colectivo, critico y alternativo. Tras cinco meses de lucha, ni el verano ha podido con nuestra expresión callejera ni nuestra presencia social.

Pero tras haber logrado el gran triunfo de que la política en este estado comience otra vez a tener color, y sobre todo a entenderse de otra forma, las nubes de tormenta del tardo-verano, aparecen en el horizonte.

Reflexiono -y a lo mejor estoy equivocado- pero permitidme decir que, como muchas y muchos advertimos, el mes de Septiembre sería catastrófico. Ahora podemos seguir advirtiendo, aún a riesgo de equivocarme:

Primero, no hay que perder ni la esperanza, ni caer en el derrotismo. Podemos y debemos seguir. Tenemos muchos retos por delante, como la lucha por el referéndum constitucional, para luego tratar de que el pueblo rechace la constitucionalización del neoliberalismo. Junto a esto, la batalla frente a los recortes sociales y la ofensiva contra lo público que esconde la opción derechista de favorecer el negocio privado a costa de los derechos ciudadanos, que los socioliberales no solo aceptan, sino que agobiados en su defensa de la banca privada del reino de España, impulsan.

Segundo, la justa reclamación de una verdadera reforma del sistema fiscal español, haciéndolo progresivo y justo. Sin olvidar la reivindicación de un sistema financiero público y la nacionalización de las Cajas de Ahorros.

Cada vez el panorama es peor para las clases populares y el empobrecimiento y riesgo de exclusión aumenta sin cesar. Por lo que afirmaré algo muy importante que a veces se olvida, y es que de la seriedad de nuestras luchas, su contundencia y también su éxito, depende el bienestar de muchas familias y muchas personas. Luego no estamos jugando, esto no es un juego de “haber quien es más radical y quien tiene razón”, sino de quien está dispuesto a escuchar, pensar y mover, pero de forma que sea entendido, aceptado y apoyado.

El éxito de nuestras movilizaciones depende del grado de seguimiento y fuerza que seamos capaces de demostrar, frente a los poderosos y frente a los neoliberales.

En tercer lugar, no olvidemos el 20N y tampoco juguemos con esto. La búsqueda de convergencias y de coordinaciones serias y efectivas, a la par que participativas e inclusivas, es fundamental. Por tanto, como esto es muy serio, ni tics de aparatos y aparatillos, ni sectarismos tan infantiles como inútiles nos pueden frenar. Esto no es una cuestión de listas electorales sino que, frente a un PP rampante, de extrema derecha, privatizador y chulesco ante el que el PSOE no va a poder decir ni mú durante años, pues los callaran; surja una autentica opción social, democrática y regeneracionista que pueda hacer frente al PP con propuestas y alternativas no neoliberales, hablando claro, antineoliberales.

Pero cuidado, esto no es una opción política partidista: es una imperiosa necesidad de las clases populares y trabajadoras que contemplan como todo su entramado de bienestar se desmorona, y su futuro y el de sus hijos es ser precarios, semi-esclavos o receptores de la caridad pública y/o el colchón familiar para sobrevivir, con el agravante de los ataques constantes al sistema público de pensiones.

Sé que es difícil ilusionar con estas palabras pero no hay más remedio que, sabiendo cual es la situación, tomar las riendas en nuestras manos y seguir adelante.

Hay experiencias que señalan que en situaciones de crisis lo que ha triunfado es el fascismo. Frente al Fascismo surgieron los Frentes Populares, y estos finalmente en 1945 derrotaron a los fascismos excepto en España y Portugal. Es decir, se puede y debe triunfar.

No hay que resignarse a que un partido berlusconiano de señoritas y señoritos nos gobierne, entre otras cosas porque desde las actuales instancias de poder con las renuncias del Gobierno, se les ha puesto en bandeja. No se puede permitir tampoco una gran alianza neoliberal, similar a la que se ha dado en el reformazo exprés de la Constitución, con la excusa de la salvación nacional. Españolista y ultra liberal, claro.

Confío en que sabremos avanzar, sino siempre queda la opción de emigrar o la de sufrir. No podemos consentir que las clases populares sigamos subvencionando la crisis capitalista. Hay que defender una nueva forma de construir la economía y la política, y que ésta sea por y para las personas.

El neoliberalismo es la historia de un gran fracaso y las y los que impulsan medidas neoliberales de contención, de austeridad, de repliegue del bienestar -y por tanto destructores de empleo- son unos fracasados. Por tanto, como ya han demostrado de lo que son capaces, tal y como afirma el socialista de izquierdas francés Melenchón: “QUE SE VAYAN TODOS”.

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